sábado, 18 de diciembre de 2010

El Poder

"¡No me tientes! Pues no quiero convertirme en algo semejante al Señor Oscuro. Todo mi interés Por el Anillo se basa en la misericordia, misericordia por los débiles, y deseo de poder hacer el bien. ¡No me tientes! No me atrevo a tomarlo, ni siquiera para esconderlo y que nadie lo use. La tentación de recurrir al Anillo sería para mi demasiado fuerte"

J. R. R Tolkien, El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo


Bien llegó a comprender John Ronald Reuel Tolkien que el Poder corrompe el alma de los hombres, cuestión que logró plasmar de manera genial en su historia de "La Guerra del Anillo". Es esta, Tolkien crea un anillo que otorga a su portador un gran poder que puede ser usado sobre los otros y que finalmente le llevará a la corrupción de su espíritu.
En la cita expuesta más arriba se puede apreciar como el personaje de Gandalf el Gris rechaza la oferta de Frodo Bolsón de recibir de este último el Anillo de Poder, puesto que Gandalf sabía que a pesar de sus buenas intenciones el Anillo (el Poder) terminaría por corromperlo y llevarle a realizar el mal.

"Todo mi interés Por el Anillo se basa en la misericordia, misericordia por los débiles, y deseo de poder hacer el bien"

Es a través de esta reflexión que las palabras de Oscar Wilde cobran un sentido más completo que por sí solas: "Las peores obras son las que están hechas con las mejores intenciones", porque aun cuando una persona tenga las mejores intenciones de servicio al prójimo o misericordia por los débiles, como diría Gandalf, si accede al Poder para lograrlo, sus buenas intenciones irán tornándose cada vez más en acciones que atentan en contra la dignidad e integridad de las personas.
El Poder Corrompe, ensucia las buenas intenciones del hombre y las cambian por egoísmo, sufrimiento y opresión

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